Adiós, colección

No le deseo esto a nadie.

¿Empezar el curso con la casa patas para arriba por una plaga de bichos? De verdad que no. Y lo digo por experiencia: esta vez me tocó a mí.

Desde que volvimos de San Vicente, en casa estábamos algo preocupados porque cada vez que me sentaba en el sofá, un insecto misterioso se hacía las delicias con mis michelines (y picaba a dios, lo prometo). De pronto me aparecían ronchas grandes y duras, bastante dolorosas, pero no conseguíamos identificar al responsable por mucho que lo intentábamos.

Estuvimos así unos cuantos días, hasta que al fin pillé a uno in fraganti. Resultó ser un bichito diminuto (del tamaño de una hormiga), negro y con la cola en punta… Después de consultar a varios amigos que nos habían contado historias parecidas (y de navegar un buen rato en internet), al fin sabíamos a qué nos enfrentábamos: la scleroderma doméstica se había instalado en nuestro hogar. Lo que no sospechábamos es que había más de un bicho en casa…

Y es que esta especie también se conoce como la “avispa de la carcoma“, lo que significa que si tienes scleroderma es porque también tienes carcoma.

Después de dar vueltas por el piso, linterna de móvil en mano, buscando agujeritos por todos los muebles; el lunes 31 de agosto nos dimos de bruches con la realidad: teníamos el piso infestado. De ambas especies ¡Bien!

A la mañana siguiente llamé a Antonio (el casero más majo que tuve nunca) y le planteé la situación. “Tira con todo – me dijo – comprad lo que haga falta y no os preocupéis. Todavía hoy bendigo sus palabras (sé de casos en los que el casero se lavó las manos a voz de “Echa un poco de Raid y a ver qué pasa”); pero sin saberlo, habíamos firmado nuestra sentencia. Porque desde ese día hasta hoy (todavía no hemos acabado), no pudimos hacer otra cosa más que poner nuestra vida patas arriba:

Tiramos casi todos los muebles del comedor. Fumigamos, varias veces, distintas zonas. Estuvimos dos días sin baño y casi una semana sin cocina (había que reubicar las cosas de los muebles afectados mientras esperábamos por los nuevos…) Limpiamos, fregamos y volvimos a limpiar; no fuera que aún por encima alguno se intoxicara… Fuimos a Ikea cutro veces en una semana ¡con lo poco que me gusta ese sitio! Montamos los dichosos muebles y nos acordamos de la madre de Ikea en más de una ocasión…

Dimos las gracias por tener cocina-comedor y salón en un mismo espacio y que toda la plaga se concentrara allí.

Fue casi como volvernos a mudar, pero sin un piso franco en el que refugiarnos y poder hacer vida medio normal mientras fumigábamos. Además empezamos a trabajar (¡que es septiembre!), ocupándonos de la plaga por las noches – más bien madrugadas.

Así fue como la carcoma se comió la madera, mi tiempo y todo mi dinero.

Y cuando al fin parecía que estábamos acabando, el primer día “libre”, mientras me ponía toda mona para bajar a tomar el vermouth… cogí una camisa del armario y descubrí que estaba picada. Ya había encontrado marcas en otra camiseta, pero pensé que me habría enganchado (de alguna forma extraña) y no le di más importancia. Pero esta ya era la segunda, exactamente igual. Y me acordé de Marisilla Marisilla y sus pececillos de plata.

Oh oh… Vaciar armario, todo a la lavadora (¡cuánto me alegro de tener un armario minimalista!)

Y aquí sigo, con la casa patas para arriba, lavando, tendiendo, planchando; esperando por el carpintero que aún tiene que traer otro mueble… Todo lo que pensaba hacer durante estas semanas (entre otras cosas, la presentación de la nueva temporada; que ya ves cómo está siendo, a trancas y a barrancas…), todo desapareció con los bichitos.

Eso incluye también mis piezas para el invierno, que a estas alturas no existen. Gracias a dios mi taller quedó a salvo de la plaga, pero durante todo el mes estuvo ocupado por mis adoradas plantas, que instalamos allí protegerlas del veneno. Las lanas están a salvo, pero yo no he podido acercarme a ellas. No tengo nada más que bocetos, patrones y guías de color…

Al principio me cabreé, más bien lloré, al ver que todo lo que había planeado, todo lo que había soñado, todo lo que había trabajado para esta temporada desaparecía nada más levantar la persiana…

Pero luego me acordé del Tao y de las notas que tomé estas vacaciones sobre la vida sin objetivos.

Y es que durante la revisión concluí que había llegado el momento de no-hacer, de fluir y dejarme llevar.

Como siempre, es más fácil decirlo que hacerlo. Es más fácil soñar en vacaciones con una vida sin objetivos, que llevarlo a la práctica en septiembre. Cambió el mes y casi sin darme cuenta estaba otra vez en la rueda “no habrá objetivos esta temporada, pero en noviembre hay que presentar las piezas nuevas… no habrá objetivos esta temporada, pero hay que hacer esforzarse un poco más en la promoción de los talleres… no habrá objetivos para esta temporada, pero habría que empezar con…” Y es que no hay nada que hacer, soy un culo inquieto. Tanto que ha tenido que venir la carcoma a pararme los pies (mira si soy cabezona…)

No hay colección de invierno, no tengo nada preparado; pero empiezo el curso renovada, muy limpia (en todos los sentidos) y con un salón nuevo, precioso.

A partir de ahora presentaré novedades cuando sea, cuando toque; después de haberle dedicado a cada pieza su espacio y su momento. Presentaré novedades cuando me apetezca. Porque ahora sí, de verdad, no hay objetivos. Ni plazos. Ni calendario.

¡Qué liberación!

Nunca sabrás (porque tampoco lo sabré yo), cuando habrá nuevos diseños disponibles; pero si quieres que te envíe un email para avisarte, déjame aquí tu correo.

Hasta la próxima,

Firma

Anuncios

4 pensamientos en “Adiós, colección

  1. Pingback: Un final con sabor a principio « La Mujer Araña

  2. Pingback: Llega el frío y me visto de invierno « La Mujer Araña

  3. Pingback: Algo de tiempo « La Mujer Araña

  4. Pingback: Cada vez menos… « La Mujer Araña

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s