Confidencias de otoño

Noviembre es uno de mis meses preferidos del año.

Es el mes de mi cumpleaños y me gusta aprovecharlo para reflexionar, para hacer balance de dónde estoy y hacia dónde me dirijo.

También es el mes en el que empiezo a tejer cada día, una vez iniciado el curso y sumergida en la rutina. Aprovecho cada rato libre para coger mis agujas y disfrutar de su incesante movimiento, del sonido hipnótico que me sumerge en un estado meditativo; donde surgen las mejores ideas, el entendimiento profundo.

Para mí, tejer y meditar son actividades inseparables; un momento para profundizar y poder ir más allá en la comprensión de mi propósito.

A mediados de otoño, empiezo a pensar en todo lo que he conseguido en el último año. Después de mucho trabajo, al fin he alcanzado un equilibrio entre este proyecto y mi vida personal, un desafío al que venía enfrentándome desde hace años. Sin embargo, al mismo tiempo, comprendo que necesito parar, descansar y coger perspectiva para disfrutar de este pequeño triunfo, un permiso que a veces se me hace difícil concederme.

Y es que la exigencia desmedida es una de las principales barreras que aún me quedan por saltar, aunque de a poco empiezo a relajarme y me permito ser imperfecta más a menudo.

Además, como vengo comentando últimamente en el boletín, después de tres años siento la necesidad de abrirme a nuevas experiencias. Porque este proyecto es maravilloso y me lo ha dado todo (me ha permitido conocerme mejor en muchos aspectos, me ha invitado a salir de mi zona de confort constantemente, me ha ayudado a crecer, a vencer miedos…), pero es hora de ir más allá.

Siento que todavía me queda mucho por descubrir, mucho más por dar, y algunas de esas cosas vendrán de un lugar que no ocupa La Mujer Araña. Necesito liberar espacio para dejar que aparezcan, sin presiones.

Escribir este blog sigue siendo un reto. Sigo juzgándome y exigiéndome mucho más que a cualquiera a mi alrededor.

Por eso, mi principal propósito para este invierno será disfrutar, y seguir trabajando para mostrarme cada día más transparente, auténtica. Dejarme ver, sin censuras, algo que siempre me ha dado mucho miedo pero ya es hora de dejar atrás…

Y tú, ¿qué planes tienes para este invierno?

Un abrazo,

Firma

 

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4 pensamientos en “Confidencias de otoño

  1. Pues yo tengo ganas de volver a mi yo. Que en mi casa las cosas empiecen a marchar solas, a su ritmo, sin tener que dedicarles tanta energía. Y lo mismo en el trabajo, después de este fin de curso tan confuso y agotador. Que vuelva mi creatividad y tener tiempo para coser y dibujar.

    Estoy en ello… 😉

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  2. Hola Veronica! me encanta leerte,te sigo hace tiempo,estoy intentando aprender a hacer punto!!! jijijiji.
    Esa es mi asignatura pendiente de este otoño-invierno!!! .
    Y bueno a ver si consigo mantener la buena costumbre de estirar y hacer yoga!!!.
    Tienes razón en lo que cuentas de aprender a no ser tan perfectosss siempre,eso es agotador!,yo tengo una frase al respecto…”La perfección no existe;y si exisiese ,sería muy aburrida”.

    Bss! y atrevete a ser tu misma ,que es una de las claves de la felicidad!.

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    • Hola Judith! Mil gracias por pasarte. Espero que tu experiencia con el tejido esté siendo positiva, verás que cuando le cojas el punto (literalmente) no podrás desprenderte de él. Y ánimo con el yoga, es otro vicio :p

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