Un final con sabor a principio

Durante los últimos años, las Navidades fueron fechas bastante complicadas para mí, principalmente porque es la época donde se concentra la mayor parte de mi trabajo.

Aún sin haberme bajado del carro del inicio de curso, llega la hora de presentar piezas nuevas para el invierno y esto implica un intenso trabajo tras bambalinas, que no siempre se percibe pero que sin duda está ahí (diseñar, probar, tejer, destejer, fotografiar, promocionar…) Es un trabajo que me encanta, no lo voy a negar; pero desde hace tiempo quería encararlo de otra manera, mucho más pausada, para poder entregarme mejor y que esa dedicación se viese en el resultado final de mis piezas.

Por eso, cuando en verano hice balance, me prometí que este año iba a ser diferente. En parte por inquietud propia, en parte obligada por las circunstancias, acabé decidiendo que no iba a haber ‘próxima colección y como mucho, me dije, tejeré algo tan sólo porque me apetezca… Entonces pude aprovechar las últimas semanas para trabajar sin presiones, para descansar y preparar las fiestas con calma.

Confieso que tengo una sensación un tanto extraña. Después de empezar los últimos tres años agobiadísima porque ‘no llego’ (como el conejo blanco de Alicia), de pronto me siento en paz. Todo ese estrés, toda la ansiedad, desaparecieron justo en el momento en que decidí dejarlos marchar… Porque el trabajo sigue estando ahí, pero he conseguido evitar que me consuma (y créeme, para mí es un gran triunfo).

También me cogí unos días para reflexionar y tomar decisiones; porque tal y como vengo comentando en las últimas entradas, lo que más me interesa en este momento es abrir espacios más allá de La Mujer Araña.

Desde que tomé esta decisión, empezaron a aparecer un montón de cosas nuevas reclamando mi atención…

O quizás ya estaban ahí, pero yo estaba demasiado ocupada para hacerles caso… Durante los últimos tres años, toda mi energía estuvo orientada a crear(me) un nuevo panorama vital/laboral. Y ahora que por fin lo he conseguido (gracias a mis cursos, benditos sean), mi intención se encamina a averiguar qué es lo que puedo aportar desde aquí.

Por eso, el año que comienza será un año para reencontrarme; para volver a descubrirme desde una perspectiva no laboral y más personal.

Me muero de ganas de retomar mi diario – que tan abandonado está desde hace tiempo – pero sobre todo me muero de ganas de probar, curiosear y experimentar. Hay un montón de cosas interesantísimas apilándose en mi escritorio y tengo la sensación de que allí está la clave de ‘eso’ que aún sigo buscando… Te mantendré informada 😉

Un abrazo,

Firma

 

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3 pensamientos en “Un final con sabor a principio

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