La nada es lo útil

Dice Lao Tsé en el Tao Tê Ching que una vasija no es tal por la arcilla con la que se moldea, sino por el espacio vacío que hay en su interior.

De alguna forma, así es como me he sentido en este mes de enero: tomar la decisión de cerrar la tienda no fue fácil y su marcha me ha dejó una extraña sensación de vacío.

Supongo que es normal, cuando se acaba algo en lo que habías invertido tanto tiempo y esfuerzo, sentir que de repente te falta algo. Las horas se vuelven más largas, los pensamientos más dispersos… Hasta que, casi sin quererlo, empiezan a surgir ideas nuevas, más frescas, que abren panoramas antes impensables.

Pero vivir en el vacío no es fácil. Es un aprendizaje largo y requiere mucha paciencia.

Sobre todo en el tipo de sociedad en la que vivimos, donde tendemos a identificarnos más con lo que hacemos que con lo que verdaderamente somos ¿Cuántas veces, al presentarnos a alguien que no conocemos, lo hacemos mediante nuestra profesión? Hola, soy Fulanita y soy diseñadora. Soy Menganita y tengo un bar. Soy Zultanita y soy cantante…

En este sentido, me llamó la atención un ejercicio que me plantearon en un taller en el que participé hace un tiempo. Nada más sentarnos, la orientadora nos invitó a presentarnos uno a uno; pero con una condición: no podíamos usar nuestro nombre, ni nuestra profesión. Te imaginarás la cara que pusimos todos “entonces, ¿qué tengo que decir?” “¿quién soy?” En tan sólo cinco minutos nos había enfrentado a la pregunta más difícil.

Después de pensarlo un rato, decidí que ya tenía mi respuesta y dije “soy una buscadora”.

Que no una buscavidas (o bueno, si acaso también), sino una buscadora incansable de respuestas, desafíos y experiencias. Me sorprendí a mí misma escogiendo esta palabra. Podría haberme presentado simplemente como ‘artesana’, pero en ese momento no me surgió.

Quizás fue por vergüenza o porque quizás la idea de abrir la ventana ya estaba ahí, no lo sé. El caso es que, de buenas a primeras, tomé consciencia de que había mucho más en mí que una simple profesión. Y que tenía que darle salida o acabaría enfermando (otra vez).

Durante los dos días que duró el taller, realizamos varios ejercicios en esta línea; todos orientados a bucear en nuestro interior para encontrar aquellas virtudes y talentos que nos acompañan y nos convierten en seres verdaderamente únicos e irrepetibles. El objetivo final era crear una especie de mapa de nuestros dones, que deberíamos incorporar a nuestra vida cotidiana para sentirnos, al fin, realizados.

Para mí fue un fin de semana muy intenso, pues supuso un punto de inflexión: descubrir que en mí había muchos más talentos que los que a primera vista apreciaba, me permitió abrir un abanico de posibilidades con el que antes no había soñado.

Al final del taller, la orientadora nos dio a cada uno una lista con las profesiones donde se podían aplicar las habilidades que cada uno había ‘encontrado’. Cuál fue mi sorpresa cuando empecé a leer las que me tocaron a mí: camarera – artesana – autónoma – periodista – asesora… Por un momento me sentí estúpida “¡Si la mitad de estas cosas ya las he hecho! ¡Vaya chorrada de taller!” Pero después me paré a pensar por un momento: “Si ya he probado (casi) todo aquello para lo que se supone que soy buena, ¿por qué sigo sintiéndome tan perdida?”

La respuesta me llegó enseguida, como una voz que surgió no sé muy bien de dónde.

Y es que, aunque a priori tengo cualidades para desempeñar cualquiera de estas tareas, hay una motivación por encima de todas ella: soy una buscadora incansable, una persona curiosa y muy inquieta, que está siempre en movimiento. Entonces, para mí, es absurdo imposible limitarme a una sola tarea/oficio/profesión; porque siempre aparecerá algo nuevo que requerirá mi atención y no podré ignorar.

Durante mucho tiempo me sentí frustrada por no ser capaz de sentrarme, por querer hacer siempre mil cosas y no decantarme nunca por ninguna. Sin embargo, ahora que comprendo que eso es parte de mi naturaleza, he dejado de intentarlo. Simplemente me he rendido ante lo que es. Ante lo que soy.

Por eso se me hace indispensable abrir este espacio. La nada es lo útil: sólo en el vacío puedo seguir buscando, buceando… y comunicando. Porque toda esta búsqueda no tendría sentido si no puedo compartirla. Y es que – como aprendí también en el taller – toda misión en la vida debe aportar algo a los demás.

Espero haberte aportado algo hoy 😉

Firma

 

Por cierto, el taller del que hablo se llama ‘Tu misión en la vida” y se celebró hace ahora un año ¡Ya ves lo que me ha cundido que aún a día de hoy sigo sacándole jugo! Si estás interesada en participar, escríbeme y te envío información de las próximas convocatorias (yo no cobro nada por recomendarlo, simplemente creo que te puede resultar interesante).
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10 pensamientos en “La nada es lo útil

  1. Pingback: Resucitando a La Mujer Salvaje « La Mujer Araña

  2. A veces hay que soltar para poder llenar, sí que el vacío es el lugar donde todo es posible.
    Recuerdo un juego de cartas que me regalaron, se llama el oráculo de los ángeles creo, con frases y quotes para hacerte pensar, en principio relacionadas con el momento en el que te encuentras. Recuerdo una especialmente que decía “El hombre es el único animal que corre más rápido cuando se ha perdido”.
    Yo también solté mis proyectos profesionales hace 6 meses y sentí el mismo vacío, las mismas preguntas que tu planteas aquí. Seis meses después te puedo decir que el apego hacia lo que creemos ser y la responsabilidad de cumplir con las expectativas que otros tienen sobre nosotros (aunque las hayamos provocado nosotras mismas) no son más que un montón de posos de té viejo en esa vasija de la que habla Lao Tsé.
    Vaciar, limpiar, esperar… poquito a poquito.
    Me ha encantado leerte, un abrazo preciosa
    Lou

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    • “El hombre es el único animal que corre cuando se ha perdido” Muy buena! A veces siento que, quizás, ese sea el mayor reto: aceptar la perdición y aprender a convivir con ella, dejar que nos empape y nos nutra… Pasito a paso… Un abrazo, linda ❤

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  3. Acabo de darme cuenta de que me despisté de tu última entrada y no me había enterado del cierre de la tienda. A veces la cuestión de que algunos proyectos salgan es darles el espacio que necesitan, ¿no? Así que seguro que ha sido una buena decisión.

    Sigue buscando!

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